Palimpsesto ayuntamiento de Utrech

Año: 2024 (Arquitecturas en arquitecturas, MArqEtsaB)

Ubicación: Utrech, Países Bajos

Proyecto: EMBT

Dibujo y Texto: Agustín Espí, Andreu Ramirez

Interpretar el dibujo de Enric Miralles siempre resulta una tarea complicada, y más aun para alguien como nosotros que no estamos acostumbrados a dibujar sobre un soporte físico con lápiz y borrador, del mismo modo en cómo él aprendió y consolidó su manera tan particular de explicar sus propuestas. Por ello, a ver emprendido este redibujado de uno de los últimos proyectos de Miralles, la reforma del ayuntamiento de la ciudad de Utrecht en los Países Bajos, donde la complejidad formal y el detalle preciso prevalece con respecto de sus primeras obras, no ha resultado tarea fácil o, más bien, nos ha obligado a esforzarnos más de lo que estamos habituados para discernir las distintas capas y superposiciones que Miralles desdobla y articula en cada uno de sus dibujos.


El primer paso, antes si quiera de abrir el ordenador, fue distinguir los distintos cortes temporales en los que se produce un cambio sustancial en alguna de las partes del edificio y el entorno que lo rodea. La condición de collage con la que ha ido creciendo este edificio, potenciada aún más por la intervención final de EMBT, nos facilitó el trabajo para poder discernir entre las distintas épocas y estilos arquitectónicos que pueblan las fachadas del ayuntamiento. El origen y auge de la ciudad de Utrecht se remonta a la edad media, cuando en 1122 se le otorga la condición de ciudad mercantil. Constreñida dentro de las murallas defensivas, su trazado urbano quedaba dividido por dos canales principales que atraviesan lo que hoy conocemos como “casco histórico”. El ayuntamiento gótico original, situado en un enclave privilegiado aprovechando el meandro de uno de los canales, se erigía como un edificio corriente, presidido por una suntuosa aguja, único elemento distinguible, que intentaba rivalizar en altura con el vecino campanario de la catedral de San Martín. De este primer estadio del edificio, sólo ha llegado hasta nuestros días el salón principal de los primeros juzgados; la única estancia en la que se han representado los muros con un sólido negro que resalta por encima de los demás.


Con el paso de los años, las funciones municipales fueron aumentando y requiriendo de más espacio. Para dar cabida a todas ellas, optaron por ir anexionando las edificaciones vecinas de manera progresiva, hasta que en 1823, ante tal desorden, tomaron la decisión de tirar a bajo todo el conjunto y construir uno nuevo de cero. De esta primera intervención solo se llevó a cabo la demolición del antiguo edificio del ayuntamiento, aguja gótica incluida, y los juzgados adyacentes. En su lugar, se levantó una nueva fachada neoclásica a modo de forro exterior, cambiando su aspecto de manera radical. Aun así, la necesidad de espacios siguió creciendo y con ella la compra de edificios, esta vez de una forma más ordenada hasta ocupar todo el frente norte hacia el canal. Todo el forro neoclásico, su distribución interior y la primera ampliación de 1880, la hemos querido grafiar con un gris oscuro, a diferencia del resto de muros, incluidas las fachadas hacia el canal, de ampliaciones y reformas posteriores representadas en un gris claro.


Antes de seguir con las de más etapas, es importante mencionar algunos proyectos que nunca llegaron a realizarse. Destaca por encima de otras, la propuesta de Koen van der Gaast de 1923, en la que plantea un edificio de nueva planta, manteniendo partes de la edificación existente, pero modificando por completo la distribución interior y las fachadas trasera y laterales. Aún más rotunda es la propuesta de 1954, en la que solo se mantiene el edificio neoclásico, arrasando con el resto de casas para construir en su lugar, un nuevo volumen de catorce plantas en frente de una plaza abierta al canal, que queda anexionado al antiguo edificio por un apéndice en la esquina. En este caso, hemos incorporado a nuestro dibujo de manera sutil la propuesta de 1923, con una línea de puntos que resigue el perímetro exterior y del patio interior que nunca se llevaron a cabo.


En 1940 se construye la última pieza añadida al ayuntamiento, la oficina de registro. Un edificio de tres plantas en la parte trasera que cierra todo el conjunto con una nueva fachada alargada, generando en el interior un patio de forma irregular. Estuvo en uso durante cincuenta años hasta que en 1997, con la intervención final de EMBT, se procede a su demolición, conservando sólo la entrada lateral anexa a la hilera de fachadas antiguas. En su lugar, se construyó una nueva plaza de mayores dimensiones; una de las principales modificaciones que se llevaron a cabo con la intervención de Miralles y Tagliabue. El resto de su intervención casi termina por desaparecer en el exterior, al mantener intactas las fachadas existentes, concentrando toda la complejidad formal y espacial, tan característica de los proyectos de Enric Miralles, en la configuración de los espacios interiores y la fachada trasera, donde se situan a modo de palimpsesto particular algunos fragmentos de cornisa y remates de ventana de la antigua oficina de registro. Tanto la intervención final de EMBT como el volumen de la oficina, han sido dibujados a línea, diferenciándolo claramente de las construcciones más antiguas, especialmente en el detalle de las carpinterías, representadas de una forma más abstracta que en las otras zonas.